Mostrando entradas con la etiqueta entrañas hediondas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrañas hediondas. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de octubre de 2011

:(

Encontré una lagartija en la mañana. Se movió entre los vasos y entre la bolsa que estaba por ahí. Yo me asusté por el movimiento inesperado, pero más porque parecía algo mediano, un ratón quizá. No me dan miedo los ratones ni las lagartijas, aclaro. Sólo su movimiento sorpresivo. Luego recordé algo que me habían contado de las torturas en Argentina. Un tubo de PVC directo al intestino, meten un ratón y del otro lado prenden fuego, FUM el ratón corre hacia la cavidad intestinal. Ya cuando está dentro no puede salir y empieza a roer. No creo que ninguna madre haya criado un hijo para que un bicho le coma las entrañas. 

viernes, 10 de junio de 2011

Soy un saco de frases hechas

¿Te imaginas? Ése al que has dado todo, al que has querido. Desde la idea de su posible existencia, el temor que alguien dependa de ti, la esperanza de que creciera fuerte, inteligente. ¿Te lo imaginas muerto? ¿La carne que explota en burbujas de putrefacción? ¿Gusanos blancos bailando la danza de la muerte? No es tanto la pérdida de corporeidad, sino el saber que lo contenido en el interior, lo que algunos llaman alma, no lo volverás a sentir cerca de ti.

jueves, 9 de junio de 2011

Ahogué mi creatividad

Para ir a surtir la despensa. Pensaba en pintar. Hace meses que no lo hago. Pensaba en dibujar un cocodrilo con la boca abierta y un pajarito con el pico abierto un poquito. Yo iba a hacer el pajarito. Tú ibas a hacer el cocodrilo. Te iba a pintar tus puntos verdes de los dientes. Esos que me dieron asco una vez. Ya me acostumbré. Igual tienes entrañas hediondas que sé dónde están y cuánto apestan. Pero esa no las podré dibujar aún.