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martes, 15 de mayo de 2012
Huyo de los Hombres de maíz
Muy complicado. Llevo tres o cuatro páginas y no sé si el personaje está vivo o muerto. Cuando habla de la Piojosa, con los dientes de Gaspar como peineta en la melena dispersa en el suelo, ¿a qué se refiere? Huí cobardemente y me refugié en mi zona de confort editorial. Oh, sorpresa. (Sé que sonaré muy odiosa, destilo intelecto, bla bla bla) Borges dice que le llamamos azar, pero la realidad es que no comprendemos la compleja maquinaria de la causalidad.
domingo, 18 de septiembre de 2011
El día de alguien
Se equivocó al despertar ese miércoles, que era el tiempo en que el morado se enamoraba del amarillo para convertirse en verde. No quedaba más que ser cubierto por una capa de aceite, luego bañarse en una cascada (rancia) y deslizarse por la lama, o más bien lamerla. Quería chupar el interior de los caracoles para que al abrir la boca todos pudieran escuchar el sonido del espacio, morder una piedra y convertirla en arena con sus colmillos.
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jueves, 25 de agosto de 2011
Literatura
Pensé en hacer una novela de mi vida, es decir, escribir todo lo que viva, piense, sueñe, haga, durante todo el día, todos los días, al menos un mes completo. Pero me topé con la imposibilidad de acordarme de todo, así que me imaginé haciendo unas notas para recordar. El problema aquí es que no puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo, vivir y escribir. Terminaría viviendo sólo para escribir y escribiría que escribo todos los días. Por eso la literatura no es vida.
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lunes, 2 de mayo de 2011
Me parece...
El hecho es este: un autor, desconocido para mí, tardó diez años en completar su libro llamado "Freedom", que editaron con muchas faltas de ortografía: 50. Le echaron la culpa al cajista, el que acomoda las palabras para la impresión. Yo pienso que se les pasó revisar, o tal vez hicieron enojar al corrector de estilo, o lo despidieron y así sacaron el trabajo. Lo que me parece tan gracioso, es que este autor, llamado Jonathan Franzen, fue finalista para el premio Pulitzer con una obra llamada "The corrections".
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lunes, 25 de abril de 2011
Estaba viendo hervir caracoles
El viento caliente secaba las hojas de los arbolitos. No pasarás de este invierno, sabes bien. Ni máiz, dije armándome de un caparazón para que no se notara el mugroso nudo en la garganta. Al cabo qué. Sí, da igual. Pásame los caracoles, ¿ya los lavaste? No, pero aún no has echado el ajo. Es cierto. Afuera había mucho silencio. Creo que eres una tonta. Yo no he dicho lo que eres aún, pero sin duda eres menos que tu padre y que tu abuelo, y ambos están hechos sendos fiambres.
miércoles, 9 de marzo de 2011
En la noche
Canícula yacía débil y un poco adormecida en el tatami. La luz de la lámpara hacía que se reflejara su imagen en la puerta de cristal y ella hacía caras sensuales, simulando posar para un enamorado que aún no conocía. Tomó el libro que habla sobre una chica mediocre, su heroína, y la guerra. Y fue entonces cuando vio al pájaro-insecto. Su ojito negro como ojo de pájaro, lo bastante grande en proporción a un insecto. Su piquito. Sus alas entomológicas cargadas de plumas cafés. Sus largas y ligeras patas, cuatro. ¿O seis? Canícula cierra los ojos, la visitan cada noche.
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