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miércoles, 27 de abril de 2011

Te estaba manoseando

Y abrazando y besando. Y me hacías moverme como lombriz. Yo serpenteaba mi lengüita en tu boca. Cuando de pronto escuchamos algo: Oigan, oigan, no pueden hacer eso aquí, están atentando al pudor en la vía pública. Van a tener qué acompañarnos. Dijimos: Perdónenos, señores, no sabíamos lo que hacíamos. Lo siento, muchachos, a ver, usted, jovencita sígame, ¿quiere que la lleve a los separos? ¿Que sus papás vayan por usted ahí donde están las prostitutas? ¿no tiene un celular, una medallita, unos aretitos? ¿algo de dinero?

miércoles, 13 de abril de 2011

Muero

Que me ahoga, que me asfixia, y no sabes cómo, cómo maldita sea ayudarme porque pesa. Ni haciendo esfuerzo con ambos pares de brazos quemados podemos tú y yo librarme de este calvario. Oímos mis costillas crujir, vencidas al fin, pinchando alegremente pulmones flácidos que no se saciarán de aire jamás, sino de sangre. Embarga a los dos un sentimiento de impotencia, pero el mío está mezclado con la opresión y el pesar de tu frustración.